ÁCIDO CLORHÍDRICO EN LA PIEL » Precauciones extremas

El ácido clorhídrico por si solo, es una sustancia sumamente reactiva. Al entrar en contacto con otros elementos, sin importar que sean orgánicos o no, genera reacciones desagradables y hasta peligrosas. Por esta razón, es imprescindible tener muchísimo cuidado al operar con este potente ácido. En relación con las mucosas, la piel, los ojos y las vías respiratorias, toda precaución es rigurosamente necesaria. Por ello, debes tomar todo lo necesario acerca del ácido clorhídrico en la piel.

¿Qué es el ácido clorhídrico?

El ácido clorhídrico es un compuesto que, como tal vez tantos otros, posee un carácter ambivalente. Al mismo tiempo nos es de utilidad en muchos escenarios pero, también llega a causarnos daños que pueden ser irreversibles. Lo hallamos dentro de nuestro organismo, por ejemplo, en el estómago donde contribuye a la digestión de los alimentos. Pero, puede llegar a ocasionar quemaduras graves si entra en contacto con la piel o los ojos.

El ácido clorhídrico es un producto químico constituido por la mezcla del elemento gaseoso cloruro de hidrógeno más agua. El resultado de tal mezcla ha recibido en el tiempo una variedad de nombres por los cuales se le identifica. Esos nombres se han ido modificando según la época y el lugar al cual esté referido. Espíritu de sal, agua fuerte, ácido de sal, ácido hidroclórico, ácido muriático, ácido marino, salfumán, son algunos de esos múltiples nombres.

ácido clorhídrico en la piel daños

Este ácido es empleado en multitud de campos, desde el tratamiento y depuración de metales hasta la producción de alimentos. Igualmente, se le emplea en la elaboración de productos relacionados con la salud y la higiene. Se usa como producto de limpieza y hasta para purificar el agua de las piscinas. Por esto, su manejo demanda la aplicación de algunas medidas de seguridad para reducir la posibilidad de sufrir daños.

El ácido clorhídrico y la piel

Como te hemos comentado, se trata de un ácido muy intenso y de un considerable poder corrosivo. Tiene la cualidad de producir daños en cualquier tejido o material orgánico con el que entre en contacto. Por supuesto, todo depende de su grado de concentración y del tiempo durante el cual estemos expuestos a su acción. Es necesario que estemos muy pero muy atentos pues su actuación en los tejidos es lenta y en apariencia, inofensiva.

Sus efectos pueden variar desde una ligera irritación por ejemplo, de piel o garganta, hasta una intimidante sensación de asfixia. En su presentación líquida, puede producir un efecto dañino leve como lo sería, una irritación o escoriación de la piel. Pero también, puede producir quemaduras químicas capaces de corroerla intensa y profundamente si no se ataja su actuación a tiempo.

Una quemadura química es un muy doloroso efecto originado en la exposición de los tejidos, a un compuesto corrosivo. Literalmente, destruye los elementos orgánicos, los disuelve y transforma en otras sustancias. Sus efectos se evidencian a través de diversos indicios o síntomas que, no pocas veces, son inmediatos y considerablemente intensos.

El ácido clorhídrico es un compuesto tan corrosivo que hasta puede afectar, aunque no necesariamente en forma grave, nuestra dentadura. Por otro lado, si nos exponemos a él en su forma gaseosa, puede afectar, incluso gravemente, nuestras vías respiratorias. Es capaz de interrumpir el proceso respiratorio y hasta causar nuestra muerte por asfixia.

ácido clorhídrico en la piel consecuencias

Precauciones y cuidados

Es imprescindible utilizar una protección adecuada cuando se trabaja con esta sustancia. Debes usar guantes de hule, si son suficientemente gruesos, son una protección suficiente para trabajar con el ácido. Las lesiones provocadas por el ácido dependen de la concentración y tiempo que esté en contacto con la piel.

A menor tiempo de exposición, el daño se mantendrá en el área específica de contacto. En todo caso y al instante del contacto, debes lavar la piel con una muy generosa cantidad de agua fría. Debes cumplir este procedimiento, al menos, durante 15 minutos, aunque es preferiblemente un tiempo mayor. Finalmente, te proteges la piel afectada, con una crema antibacteriana.

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